100 Screenings in Chile
Saturday, June 10, 2017
By Daniel de la Calle

About a year ago I traveled with our documentary to Chile for a series of screenings in Santiago, Valparaiso and Puerto Montt.  While in Valparaiso I had the chance to meet with some of the local Natural History Museum staff, under renovation at the time.   They liked the film for its environmental, didactic and human values and proposed to have it on daily rotation at their screening area when they reopened in December.  It all went according to plan and that led me to thinking that by now A Sea Change might have screened over a hundred times in that decadently charming World Heritage town facing the Pacific Coast.  It brings special joy to think that such crucial audiences as you see below have caught a glimpse, a few minutes or maybe watched our whole subtitled film, learning something about that ocean across the street, about the sword of Damocles of Ocean Acidification or about Norwegian-American grandparents and grandsons.  If you know of a school, center or institution interested in doing something similar, please write to us at aseachangedocumentary@gmail.com to discuss it further.

Valparaiso from Pablo Neruda's eyes:
AMO, Valparaíso, cuanto encierras,
y cuanto irradias, novia del océano,
hasta más lejos de tu nimbo sordo.
Amo la luz violeta con que acudes
al marinero en la noche del mar,
y entonces eres -rosa de azahares-
luminosa y desnuda, fuego y niebla.
Que nadie venga con un martillo turbio
a golpear lo que amo, a defenderte:
nadie sino mi ser por tus secretos:
nadie sino mi voz por tus abiertas
hileras de rocío, por tus escalones
en donde la maternidad salobre
del mar te besa, nadie sino mis labios
en tu corona fría de sirena,
elevada en el aire de la altura,
oceánico amor, Valparaíso,
reina de todas las costas del mundo,
verdadera central de olas y barcos,
eres en mí como la luna o como
la dirección del aire en la arboleda.
Amo tus criminales callejones,
tu luna de puñal sobre los cerros,
y entre tus plazas la marinería
revistiendo de azul la primavera.
Que se entienda, te pido, puerto mío,
que yo tengo derecho
a escribirte lo bueno y lo malvado
y soy como las lámparas amargas
cuando iluminan las botellas rotas.




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